El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




jueves, 13 de julio de 2017

Agradecer para no sufrir

Agradecer a Dios de manera permanente, por amanecer cada día, por el desayuno, por el trabajo, por el sol, por la familia, por tener donde vivir, por abrir un grifo y tener agua, por tener comida en la nevera, en fin, por todo.

El sufrimiento de los hombres, en un porcentaje importante, es debido a las carencias que ellos creen tener, sin embargo, no ocupan su mente ni un segundo en ser conscientes de lo que ya tienen y, por supuesto, no se les ocurre agradecer por todo eso que están disfrutando. Piensan que lo que tienen es porque ellos lo han conseguido, no caen en la cuenta que todo, absolutamente todo, procede de Dios, lo que consideran bueno y lo que consideran malo.

Por lo tanto, sean conscientes de donde procede todo lo que disfrutan en su vida, y agradezcan a Dios por tenerlo. Concéntrense en la abundancia que hay ahora en su vida, no en las carencias.


El agradecimiento abre las puertas del Universo y les pone en situación para seguir recibiendo. Pero recuerden: Dios les va a dar aquello que necesitan, aquello que ya está programado en su Plan de Vida, y no va a llegar aquello que “creen necesitar”, que es justamente por lo que sufren.

Y si eso que “creen necesitar” no está contemplado en su Plan de Vida, no lo van a recibir, por mucho que pidan, recen o practiquen alguna técnica de atracción. Tengan por seguro que si reciben algo es que está contemplado, desde antes de la toma de posesión de su cuerpo, en la planificación de su vida. Sin embargo, aunque esté recogido en su Plan de Vida, pueden no recibirlo, sencillamente porque se están ocupando en pedir imposibles, que no solo no van a recibir, sino que cierran las puertas a lo posible.

Les puede ocurrir que, (a muchas personas les sucede), de manera totalmente inconsciente, por el mero hecho de agradecer y acabar con la ansiedad por la no satisfacción de sus caprichos, guarden en su interior un rayo de esperanza de que, sí van a recibir eso que “creen necesitar”, y al cabo de un cierto tiempo, más bien corto, vuelva la ansiedad porque no se recibe.

No sufran, no han hecho nada mal. Es humano. En ese caso sigan con su trabajo de agradecimiento, hasta que la ansiedad por conseguir “algo”, desaparezca definitivamente.


Tengan en cuenta, que agradecer, ponerse en las manos de Dios y aceptar Su voluntad, es conectar de manera inmediata con el Plan de Vida, lo que equivale a dar un salto cualitativo y cuantitativo en la carrera de la vida para acercarse a Dios.  


lunes, 10 de julio de 2017

Sin miedo

Del libro: “Como mariposa tocando el alma”.



Para conseguir llevar a buen puerto la nave de la propia vida, tengo que vivir sin miedo.

Sin miedo a la gente, porque todos están embarcados en el mismo barco, viviendo las mismas miserias que yo he vivido hasta ahora; deseando imposibles como yo mismo he deseado; tratando de aparentar lo que no son.

Sin miedo a la vida, porque es hermosa, porque el timonel de la vida es uno mismo, porque el miedo merma la propia confianza, y hace embarrancar a la vida, en los lodos de la crítica, de la ira, del resentimiento.

Sin miedo a la libertad, porque el miedo aprisiona con grilletes invisibles, sin permitir el movimiento.

Sin miedo a decir “no”, con cariño, cuando la circunstancia lo requiera, porque cuando se retienen varios “noes”, el siguiente “no” ya está exento de cariño, y es más un exabrupto que lleva implícita la tormenta.

Sin miedo, porque con miedo no se ama.

Con amor, porque quien ama no teme.


Yo soy lo más importante.


domingo, 9 de julio de 2017

Elijo ser feliz




No tengo que esperar que nadie me ame, no tengo que esperar que nadie me haga feliz. Tengo que cambiar el pensamiento: En lugar de esperar que nadie me haga feliz, yo tengo que hacer felices a los que me rodeen y, por supuesto, en lugar de esperar que mi pareja me ame, yo tengo que amarla. En lugar de enojarme y entrar al trapo de cualquiera de sus enfados, he de colocarme en su lugar para entender ese momento malo por el que está pasando, responder con caricias a los golpes, responder con comprensión a los gritos, responder con paciencia a las impertinencias, responder con humildad al orgullo.

Tengo que ser feliz por mí mismo, y esa felicidad solo me la puedo conceder yo, aceptando la vida tal como se presenta, agradeciendo lo que tengo, no condicionando mi felicidad a la consumación de mis deseos, o mejor, de mis caprichos.